Introducción

El ensayo de Heidegger sobre la esencia de la técnica se pronunció por primera vez como conferencia en el ciclo Las artes en la época técnica en 1953, en la Academia Bávara de Bellas Artes. Un año después, en 1954, el texto se publicó también por primera vez.[1] El contexto temporal del ensayo no carece de importancia, porque por la Europa de posguerra había empezado a pasearse el espantajo de las armas atómicas, y la era atómica y su amenaza habían entrado en el lenguaje y en la conciencia corrientes. Sin embargo, en el ensayo sobre la esencia de la técnica no encontramos ninguna mención de las armas nucleares. Para analizar qué son la técnica en general y la técnica moderna en concreto, Heidegger toma prestados ejemplos corrientes del progreso técnico. Puede permitírselo, pues quiere llegar a aquello que todos los logros técnicos tienen en común en el nivel más general, es decir, en el ontológico. Heidegger se pregunta cuál es la esencia de la técnica. Si logra responder a esta pregunta, el resultado debería ser igual de pertinente para un martillo, un telescopio, un ordenador o un arma nuclear.

Sobre todo porque la filosofía de la técnica se desgajó de la filosofía como disciplina independiente aproximadamente en la primera mitad del siglo XX, La pregunta por la técnica figura entre los textos fundamentales de la reflexión filosófica sobre la técnica, no solo desde el punto de vista histórico, sino también temático. Quienes continúan en el campo de la filosofía sobre la técnica tienen, pues, en mayor o menor medida, que vérselas con el preguntar de Heidegger por la esencia de la técnica. Además de Heidegger, la literatura habla de otros fundadores de la filosofía sobre la técnica, entre los que contamos a Lewis Mumford, Jacques Ellul o Hans Jonas. Estos autores forman el grupo de la llamada «filosofía clásica de la técnica»[2], en cuya obra domina una visión trascendental o sociocultural de la técnica que a menudo ignora las cuestiones y los problemas relativos a los artefactos técnicos individuales. Este enfoque recibió el apodo de filosofía de la técnica con «T» mayúscula[3], pues en el pensamiento de estos autores la técnica aparece como una fuerza unitaria, a menudo negativa, que actúa sobre el ser humano. En el enfoque más reciente de la filosofía de la técnica predomina, por el contrario, el empeño en «abrir la caja negra» de esa fuerza abstracta de la Técnica y captar la especificidad y el ser único de los artefactos individuales, de modo que la reflexión filosófica se enriquece con datos obtenidos de estudios de caso y de otros métodos empíricos.

La esencia de la técnica y una relación libre con la técnica

Entre los objetivos principales del preguntar de Heidegger por el ser de la técnica figura la construcción (o la recuperación) de una relación libre con la técnica. Con la llegada de la técnica moderna, que aprovecha los resultados de una ciencia natural exacta, construida sobre las matemáticas, nuestra relación con la técnica se transformó, de tal modo que el Dasein empezó a perder esa relación libre con la técnica. Por relación libre se entiende la apertura del Dasein a todos los modos posibles de la esencia de la técnica y de ver el mundo. Según Heidegger, sin embargo, la técnica moderna nos impone precisamente un único modo de la esencia de la técnica, que, de entre todas las potencialidades posibles de cómo el Dasein puede relacionarse a través de la técnica con el mundo y con los entes que hay en él, reduce la multiplicidad de maneras de ver el mundo de los entes y su ser a una sola, que lo transforma todo en el mundo, incluida la naturaleza, en mera reserva de energía, en existencias disponibles, en un ser estático e inmutable.

Por influjo de la técnica moderna, el Dasein empezó a reducir el sentido de su ser a existencias disponibles y olvidó que puede interpretar y desocultar su ser en el mundo también de otra manera. Peor aún, el Dasein no sospecha que la técnica moderna hace esto, pues la entiende como algo neutral, algo que tiene plenamente bajo control: «Tener la técnica bajo control se vuelve tanto más apremiante cuanto más amenaza la técnica con escapar al dominio del hombre».[4] El influjo reductor de la técnica moderna induce además al Dasein a una ontología errónea: una interpretación errónea de qué y cómo en el mundo es lleva a que la técnica moderna oculte no solo la Verdad entendida por la teoría clásica de la correspondencia como relación entre un enunciado y un estado del mundo, sino también la Verdad entendida fenomenológicamente, es decir, la Verdad en tanto que condiciones de aquello que hace que podamos juzgar algo como verdadero o falso.

Todo el ensayo es, pues, una advertencia. Para poder valorar esta advertencia, necesitamos com-prender por qué Heidegger ve la técnica moderna de forma tan negativa y cómo la fenomenología de la técnica puede ayudarnos a recuperar una relación libre con la técnica (moderna).

La técnica como medio que desoculta

Heidegger construye su análisis de la técnica sobre la idea de que la esencia de la técnica no es nada técnico. Del mismo modo que la esencia del árbol no es nada arbóreo y no se encuentra en los árboles individuales, tampoco encontraremos la esencia de la técnica en los artefactos o procesos técnicos concretos. Si tenemos que empezar por algún sitio, la concepción tradicional de lo que la técnica es nos ofrece dos perspectivas: la instrumental y la antropológica.

Desde la perspectiva instrumental vemos la técnica como un medio (lat. instrumentum) para un fin; la perspectiva antropológica define la técnica como actividad humana. Ambas perspectivas van unidas. Usamos la técnica como medio en el curso de la actividad humana, y la actividad humana, a su vez, presupone ciertos fines y propósitos del uso de la técnica. Heidegger advierte que la perspectiva instrumental tiende a entender la técnica, en tanto que medio, como algo neutral, subordinado al Dasein. ¿Es así?

Llegamos a la respuesta analizando el carácter de medio del medio (es decir, la instrumentalidad). El uso de un medio causa algo, y con él se efectúa algo. Lo que causa algo es la causa de lo efectuado. Por eso Heidegger prosigue examinando la causa y aplica el esquema aristotélico clásico de las cuatro causas al ejemplo de una copa sacrificial de plata:

  • causa materialis — la materia de la que está hecha la cosa (el medio)
  • causa formalis — la forma del medio
  • causa finalis — el propósito del uso del medio
  • causa efficiens — quien creó el medio

Estas cuatro causas actúan conjuntamente y ocasionan la copa de manera que esté ante nosotros. Que ante nosotros esté, sin embargo, una copa sacrificial lo ocasiona la cuarta causa, la causa efficiens, pues el ser humano en el papel de platero reúne las otras tres causas en un todo no solo al hacerla, sino también al meditar su propósito. Meditar es, según Heidegger, «en griego λέγειν, λόγος. Λέγειν descansa en ἀποφαίνεσθαι, llevar a la manifestación, hacer aparecer».[5] Y así el platero no es solo quien creó el medio, sino también la causa que da ocasión a la copa y la lleva a la manifestación de un determinado modo, concretamente como copa sacrificial.

Lo que las causas tienen en común es que llevan algo de la no-presencia a la presencia; están «atravesadas por el traer-ahí-delante», con lo que otorgan aparición a lo que no estaba presente. Ya en el Banquete de Platón leemos que «todo ocasionar que hace que algo pase de la no-presencia a la presencia es ποίησις» (poiesis). La poiesis es, pues, algo así como un proceso que desoculta. Este desocultar, al que Heidegger llama en alemán das Entbergen, es en griego ἀλήθεια y en latín veritas, lo que significa Verdad (Wahrheit).

Verdad y desocultamiento

La verdad y el desocultamiento están estrechamente emparentados, y la técnica, en tanto que medio que desoculta, está de algún modo cerca de la verdad. ¿Cómo exactamente? Eso excede el marco del ensayo La pregunta por la técnica; sin embargo, la teoría heideggeriana, o fenomenológica, de la verdad se aparta de la teoría clásica de la verdad como correspondencia, en la que un enunciado lingüístico (una oración) concuerda por su estructura con un estado del mundo. La aletheia y la poiesis implican cambio. El ser de los entes no es estático ni inmutable; la esencia de los entes, es decir, el modo mismo de cómo son las cosas, llega al no-ocultamiento y al ocultamiento en función del modo de desocultar. Cómo son las cosas está relacionado con la verdad, y esta, a su vez, está relacionada con cómo se nos desocultan las cosas (es decir, al Dasein), porque cómo se nos desocultan las cosas cambia la forma que adoptan y cómo se nos aparecen; en suma: cómo son las cosas. La teoría fenomenológica de la verdad implica cambio, dinamismo, contextualidad y, con ello, hasta cierto punto, subjetividad.

τεχνη como medio no neutral de desocultamiento

Si volvemos a la técnica y a la esencia de la técnica, resumamos a qué llega Heidegger. ¿Qué es la técnica? Esa es la pregunta por la esencia de la técnica, y hasta aquí Heidegger la entiende como un medio que es responsable de que el mundo se nos desoculte de un determinado modo. Heidegger prosigue diciendo que la técnica procede etimológicamente de la techne, y que desde tiempos tempranos la techne fue un modo específico de la poiesis; la techne y la técnica son, pues, algo poiético, pues, junto a la poesía, por ejemplo, son un modo de desocultar los entes del mundo. La identificación de la técnica con el desocultar la respalda el análisis que hace Heidegger de los conceptos techne y episteme: hasta la época de Platón, ambas palabras significan conocimiento en sentido general, o entender algo y saber desenvolverse en ello.

Tras este análisis resulta más evidente por qué la ceguera ante la técnica es peligrosa para el Dasein. La esencia de la técnica no es nada neutral; al contrario, se muestra como algo responsable de un modo específico de desocultar el mundo y de la relación del Dasein con él, y consigo mismo. La técnica no es neutral, sino que puede hablarse de ella como no neutral[6]. La esencia de la técnica es una instrumentalidad que desoculta y que, en tanto que medio de la relación entre el Dasein y el mundo, transforma cómo el Dasein se acerca al mundo y cómo se le desoculta el mundo al Dasein.

Gestell

Si aceptamos que la esencia de la técnica no es nada neutral, tenemos que preguntarnos cómo nos influye la técnica y en qué se diferencia la influencia de la técnica moderna de la de la técnica de épocas anteriores. Heidegger se centra en esta pregunta. Según él, la técnica basada en el trabajo manual y en la actividad artesanal no se diferencia en su esencia de los ejemplos modernos de artefactos y procesos técnicos. Precisamente porque la esencia de la técnica no es nada técnico, Heidegger puede decir que tanto la técnica artesanal como la moderna desocultan el mundo. Sin embargo, la técnica moderna desoculta el mundo de un modo drásticamente distinto.

Es necesario definir qué considera Heidegger técnica moderna. A grandes rasgos, se trata de un conjunto de artefactos y procesos que aprovechan los conocimientos de la ciencia natural moderna exacta, es decir, basada en las matemáticas, y que están influidos por ellos. No obstante, dicho fenomenológicamente, lo que hace moderna a la técnica moderna no es solo su juventud histórica, sus nuevas funciones o sus herramientas que aprovechan los resultados actuales de la investigación científica. Por ejemplo, el cultivo de la tierra o el aprovechamiento de la fuerza de la corriente de un río pueden llevarse a cabo también con medios modernos de una manera que esté fenomenológicamente más cerca de la técnica artesanal no moderna — de la técnica como techne. Y lo mismo vale a la inversa. No se trata aquí de la «tecnicidad» de la técnica, sino de su esencia, del modo y del carácter de su desocultar.

Y es precisamente el carácter de cómo la técnica moderna desoculta el mundo lo que ha cambiado. No es un desocultar en forma de poiesis, sino un desocultar (por tanto, sigue siendo aletheia) en forma de provocación (Herausfordern). Por provocación se entiende un desocultar reductor de la naturaleza como reserva de energía, como algo que Heidegger llama «existencias» (Bestand). A este modo específico en que la técnica moderna desoculta el mundo Heidegger lo llama estructura de emplazamiento (Gestell). En su uso normal en alemán, esta palabra significa pedestal, soporte, chasis. En Heidegger adquiere el significado de ese específico «solicitar que emplaza», del modo provocador en que la técnica moderna desoculta el mundo para el Dasein y a través del Dasein. Esta provocación no ocurre al margen del obrar humano, pero tampoco depende por completo del ser humano.

El Gestell es una fuerza totalizadora. Reúne la diversidad natural del desocultar el mundo en un único modo. Reduce lo múltiple a lo uno, la multiplicidad a la unidad. Heidegger asocia poéticamente el Gestell con conceptos gramaticalmente emparentados: Ge–birg (cordillera) reduce la multitud de elementos montañosos a una sola cordillera; Ge–müt (el ánimo, el alma) reúne la multitud y el desorden de los estados interiores del ser humano en un todo. Con ese prefijo gramatical «Ge–», con el que en alemán se forman los sustantivos colectivos, Heidegger expresa esta unificación de lo múltiple en un todo.

¿De dónde procede la causa de este cambio en la técnica moderna? Heidegger culpa a la ciencia natural moderna.

La relación entre ciencia y técnica; el sino

La ciencia natural moderna exacta introdujo en la sociedad conceptos, teorías, imágenes y formas de pensar que captan la naturaleza reduciéndola y manipulándola por medio de la matematización. El Gestell es la herencia de la ciencia natural matemática moderna no porque la técnica moderna sea solo una aplicación de la teoría científica, sino porque en ambos casos la naturaleza se anuncia y se desoculta como algo «constatable»[7] (captado de forma cuantitativa, matemática, lógica) y es solicitada como un sistema de informaciones.

Si la esencia de la técnica moderna es el Gestell en tanto que modo de desocultar que no es un proceso neutral, puede decirse que la ciencia, la teoría científica, sus conceptos y su terminología son algo que nos lleva a desocultar el mundo de un determinado modo y que, por tanto, tampoco son neutrales en relación con el desocultar, en relación con cómo son las cosas y cómo se nos aparecen. Al contrario, la ciencia está mucho más cerca de la técnica. Heidegger señala que no es posible pensar la ciencia sin la técnica: la ciencia, y tanto más la moderna, requiere diversos aparatos técnicos para funcionar, y no solo para la investigación experimental. La ciencia no surge ex nihilo. La técnica desoculta el mundo de los entes, estos se nos aparecen de algún modo, y la ciencia, en tanto que actividad humana, está inmersa en un mundo desocultado de un modo específico, y el estudio de los entes que hay en él se subordina a cómo pensamos el ser del objeto de nuestra investigación.

Por eso Heidegger puede decir que, aunque la técnica moderna es históricamente posterior, en el nivel ontológico la técnica moderna como Gestell precede a la ciencia moderna, y solo retrospectivamente, a través de la técnica moderna, llegamos a ver cómo el Gestell se refleja ya en los inicios de la ciencia moderna.

A la pregunta de qué llevó a que el Gestell domine la esencia tanto de la ciencia moderna como de la técnica moderna, Heidegger nos ofrece una respuesta: compara un determinado modo de desocultar el mundo con el recorrer un determinado camino. Al camino concreto de un modo de desocultar nos envía el sino (Geschick)[8]. El sino es algo que está fuera de la actividad y del control humanos. Sin embargo, es el sino el que envía al ser humano al camino — el que pone en marcha un desocultar específico del mundo —, y con ello surgen por fin los entes y su ser como unos entes concretos con un ser concreto. El sino inicia, por usar la terminología de la física o de la psicología, el colapso de la potencialidad probabilística del ser de los entes en algo actual; o bien el sino es la condición necesaria de un «gestalt switch» del ser de los entes:

«Y solo el sino que envía al hombre al camino del re-presentar objetivador hace accesible esto histórico como objeto para la historiografía, es decir, para la ciencia, y solo así hace posible la identificación de lo histórico con lo historiográfico».[9]

Objeto de la ciencia solo puede serlo aquello que ha sido desocultado, llevado del ocultamiento al no-ocultamiento, y que se tematiza como algo que se aparece de un determinado modo. Lo que la ciencia puede tematizar cambia según el sino que domine en un periodo dado de la historia. Según el sino, pasan a primer plano ciertas formas del ser de los entes, mientras que otros modos del ser de los entes se pierden en el trasfondo. Aunque el ser de los entes es cambiante, esta estructura fenomenológica de desocultar—ocultar bien podría parecer la única constante de la historia del Dasein.

Defensa contra el Gestell

Por último, en La pregunta por la técnica tenemos que vérnoslas con la motivación principal del texto de Heidegger: ¿cómo defenderse del Gestell y cómo revertir su acción, que convierte al propio ser humano en existencias disponibles, en algo matematizable y convertible en forma de reserva de energía para producir nueva energía? Heidegger encuentra la respuesta en el retorno al desocultar originario — la poiesis —, que se ha conservado hasta hoy en las bellas artes, sobre todo en la poesía, pues es necesario abrirse de nuevo a otros modos de desocultar el mundo que participan más del ámbito de la verdad y ofrecen una alternativa al Gestell totalitario, que reduce todo ser a existencias disponibles: ontológicamente, a un único modo de ser; dicho ónticamente, a una mercancía, a un producto, a un saqueo insostenible de la naturaleza y de nosotros mismos.

Fuentes

ACHTERHUIS, Hans, 2001. American philosophy of technology: the empirical turn. Bloomington: Indiana University Press. ISBN 978-0-253-21449-2.

HEIDEGGER, Martin, 2004. Věda, technika a zamyšlení. Praha: OIKOYMENH. Knihovna novověké tradice a současnosti. ISBN 8072980831.

IHDE, Don, 1990. Technology and the lifeworld: from garden to earth. Bloomington: Indiana University Press. ISBN 978-0-253-20560-5.

LEMMENS, Pieter, 2021. Thinking Technology Big Again. Reconsidering the Question of the Transcendental and ‘Technology with a Capital T’ in the Light of the Anthropocene. Foundations of Science [online]. Springer Science and Business Media, 2021-2-4, 27(1), 171-187 [consulta: 2025-10-05]. ISSN 1233-1821. Disponible en: doi:10.1007/s10699-020-09732-7

  1. véase la nota editorial en HEIDEGGER, 2004, p. 61 ↑
  2. ACHTERHUIS, 2001, p. 2 ↑
  3. véase p. ej. LEMMENS, 2021 ↑
  4. HEIDEGGER, 2004, p. 8 ↑
  5. Ibíd., 2004, p. 8 ↑
  6. IHDE, 1990, p. 75. Ihde introduce en la literatura de la fenomenología de la técnica el término inglés «non–neutrality», que recoge los efectos transformadores de la técnica sobre sus usuarios y, por tanto, como es natural, también sobre el ser humano en tanto que Dasein ↑
  7. HEIDEGGER, 2004 ↑
  8. Ibíd., 2004, p. 24 ↑
  9. Ibíd., 2004, p. 24 ↑