Cada uno de nosotros está rodeado de una burbuja social en la que le gusta repantigarse, porque le da una sensación de seguridad, de confianza en sí mismo y de una actitud intelectual y moralmente engreída, pues creemos que, si comprendemos las ideas de la gente de nuestra burbuja social, entendemos el mundo.
Esta actitud no solo es, en el fondo, pereza intelectual, e incluso un error, sino sobre todo cobardía, que solo conduce a que sepamos cada vez menos del mundo. Para 2017, como nunca en los últimos años, no habrá nada más importante para el desarrollo intelectual que apartar nuestra atención de la corriente dominante del pensamiento y dirigirla hacia las cumbres y las tierras bajas más lejanas de los territorios de todas las corrientes de pensamiento marginales, «the fringe». Pues es siempre en el margen donde nace la verdad, la que poco a poco, siempre entre sonoras protestas, sustituye al Zeitgeist de la época.
Los sueños liberales se evaporan rápidamente en cuanto las altas matemáticas y la estadística de los campos científicos más recientes que estudian al ser humano descienden de las cumbres y nos muestran que todo aquello en lo que creíamos, sí, también yo, era un juego deshonesto cuyas reglas mezclaron en el caldero del miedo quienes querían vivir en la seguridad de la mentira antes que en la peligrosa verdad. Lo que solía ser progresista hoy es regresivo; lo que fue olvidado es la vanguardia de nuestro tiempo.
La mentira destruye el mundo, por noble que sea.
Por eso busquemos la verdad y seamos valientes, pues el poder de la verdad puede ponernos de rodillas. Pero si después volvemos a ponernos en pie, ¿qué otra cosa puede vencernos?
Te deseo mucha suerte. Para el año nuevo. De parte de todos nosotros.
Shantih shantih shantih