Stephen Wolfram quizá se pregunta si el universo entero no es un proceso computacional.

La opinión subjetiva y la comprensión del término sociedad de la información están necesariamente formadas por los conocimientos académicos ya adquiridos y por las discusiones por las que uno pasa; aun así, aprovecharé el hecho de que cada materia, tema e idea se queda en la mente solo cuando de algún modo se interpreta, se inserta en un aparato de conocimiento más amplio y ya existente. Sin afirmar que mi interpretación sea original, empezaré con una enumeración de los subtemas del concepto de sociedad de la información que me ayudaron a aclarar no solo de qué trata el concepto de SI, sino también qué problemas contiene. Después esbozaré los temas específicos del concepto de SI que influyen en mi pensamiento también en otros ámbitos académicos afines.

Entre los temas principales de la discusión sobre la sociedad de la información cuento la problematización básica de si la sociedad de la información, en tanto que sociedad basada en la creación, la mediación y el procesamiento de la información, es algo nuevo o si, por el contrario, la información siempre ha formado parte de la sociedad humana. Las respuestas a esta pregunta difieren y en su mayoría se dividen en dos bandos, donde un lado, al que pertenece por ejemplo Daniel Bell, afirma que sí, y el otro, representado por el sociólogo Manuel Castells, sostiene que el uso de la información no es tan crítico como lo que hizo posible el crecimiento cuantitativo de la información. Para Castells, el aumento del uso de la información en la sociedad dio lugar a una nueva sociedad, que se forma en torno a la topología de las redes. A estos dos bandos los une además la discusión sobre cómo y cuándo exactamente un crecimiento cuantitativo de la información (o, en el plano filosófico, un crecimiento cuantitativo de cualquier cosa) se transforma en un crecimiento o en cambios cualitativos. Aquí me permito estar de acuerdo con quienes subrayan la necesidad de entender los cambios cualitativamente, pues la cantidad por sí sola no nos proporciona un indicador importante: el significado de estos cambios. Cabe recordar aquí a Marshall McLuhan, que reconoció que los usos concretos de un medio son muchos, pero que lo que de verdad cambió la sociedad fue precisamente la introducción de ese medio y de sus capacidades funcionales en la sociedad. El contenido es más o menos interesante e importante, pero lo que trae cambios verdaderamente revolucionarios a la sociedad es precisamente el nuevo medio, lo que expresa de forma breve su conocido dictum: The medium is the message.

La sociedad de la información como concepto se basa, pues, de manera no trivial en la información. Su creación y difusión, sin embargo, están mediadas precisamente por algún medio, que en concreto es alguna tecnología. Así pues, si la información cambia la sociedad, un papel no menos importante en este cambio lo desempeña la tecnología que hace técnicamente posibles esos cambios. Según Frank Webster, esta concepción del término SI es una de sus definiciones. Para mí personalmente es una definición interesante, porque de ella se desprende que la técnica (la tecnología) desempeña un papel activo en la formación de las estructuras y del funcionamiento de la sociedad. Desde el punto de vista de la filosofía de la técnica, es importante además responder hasta qué punto este papel activo de la técnica depende a su vez de la sociedad. Si no dependiera, hablaríamos del concepto de determinismo tecnológico, que, si no me equivoco, los teóricos rechazan, pues sitúa la técnica fuera de la sociedad, como un organismo que vive por sí mismo.

Me inclino por la idea de que la técnica y la sociedad existen en una relación simbiótica en la que, como en el símbolo del yin y el yang, se influyen mutuamente mediante el mecanismo de un bucle de retroalimentación (feedback loop).

Mi comprensión del término SI apunta además a cómo el énfasis en la información cambia la sociedad desde el punto de vista económico y laboral, y qué tipo de trabajo se privilegia, lo que a su vez cambia la forma de la sociedad, porque personas que antes, por su perfil cognitivo, no eran capaces de alcanzar una posición influyente están hoy a la vanguardia de los cambios sociotécnicos. Hablo aquí de personas con capacidades verbales por debajo de la media, pero con un talento excelente para el razonamiento cuantitativo, entre el que contemos, a grandes rasgos, el pensamiento lógico-matemático. Esta problemática me lleva a una de las preguntas que para mí son más importantes e interesantes: ¿llevarán la formación y el avance técnico, paradójicamente, a un descenso radical de la alfabetización tradicional, de la educación y de las habilidades sociales, pues un énfasis demasiado grande en el talento cuantitativo convertirá estas habilidades, históricamente importantes, en irrelevantes? Aunque es atrevido decir que estas habilidades son independientes entre sí (aunque en el plano de la cognición y de la estructura del cerebro probablemente lo sean), la sociedad, y también el mercado laboral, lo tienen del todo claro: una persona con un doctorado en física teórica puede esperar una carrera lucrativa en finanzas, análisis de datos o ciencia, mientras que un doctorado en literatura inglesa no ofrece tal seguridad, desde el punto de vista de la media estadística. ¿Trae el énfasis en las habilidades cuantitativas un nuevo tipo de desigualdad a la sociedad?